Mis abuelos son de Pumarín, una aldea de la zona de Becerreá. Durante siete años recorrí los mil kilómetros que me separaban de Lugo y, en esos viajes, empecé a ver la ciudad de otra manera: una casa abandonada del casco histórico se convertía en el escenario de un crimen, y la niebla dejaba de ser un asunto meteorológico para convertirse en una forma de esconder algo.
Soy escritora y periodista, y lectora incansable antes que las dos cosas. El periodismo me enseñó a fijarme en lo que ocurre y, sobre todo, en lo que falta. La ficción me deja preguntarme qué se esconde detrás.
He publicado cuatro novelas. Tras la niebla y Entre la lluvia forman la bilogía de Abril; Los oiréis sufrir y Roto desde la cuna son las dos primeras investigaciones de la inspectora Sabela Novoa. En todas me interesan los mismos temas —la identidad, la memoria y las relaciones humanas por su lado más oscuro y complejo— y la misma pregunta incómoda: casi nadie se considera a sí mismo el malo de la historia.
Escribo sabiendo que la verdad nunca es sencilla y que cada palabra puede ser una pista.