Galicia se conoce por sus paisajes, la lluvia, la gastronomía, las meigas y ese particular carácter que parece guardar siempre alguna historia detrás. Pero Galicia también tiene un lado oscuro y no hace falta inventarlo demasiado.
Basta con mirar la niebla sobre Lugo, perderse por una carretera secundaria, caminar por una aldea de los Ancares o escuchar el eco de unos pasos sobre las piedras de la Muralla cuando cae la noche.
Precisamente por eso, las cuatro novelas que he publicado hasta ahora tienen algo en común: Galicia, y especialmente Lugo, como escenario de historias negras. Cuatro novelas, cuatro crímenes —o varios más, según se mire— y una misma obsesión por demostrar que un lugar aparentemente tranquilo puede esconder historias mucho más inquietantes de lo que imaginamos.
Si te apetece descubrir el lado más oscuro de Galicia sin moverte del sofá, estas son mis cuatro propuestas.
1. Tras la niebla: cuando Lugo se convierte en escenario de un misterio
Empezamos por el principio. Tras la niebla fue mi primera novela negra y también el comienzo de mi relación literaria con Lugo. La historia arranca durante el Arde Lucus, cuando dos mujeres aparecen asesinadas en la ciudad. Sus cuerpos tienen los ojos vendados y un ovillo de lana en su interior, un detalle que hará que la prensa bautice a las víctimas como las víctimas de la Niebla.
La protagonista es Abril, una escritora que atraviesa un momento complicado y que encuentra en los asesinatos una oportunidad para recuperar la inspiración. Pero investigar a la Niebla significa también enfrentarse a sus propios fantasmas y regresar a los lugares de su infancia en los Ancares.
Y aquí aparece una de las cosas que más me gusta de esta novela: Lugo no es simplemente el lugar donde ocurre la historia. La muralla, el centro histórico, Fontiñas y Pumarín forman parte de la trama.
De hecho, Pumarín tiene un significado especialmente importante: es la aldea de mi abuelo y decidí incorporarla a la novela como homenaje a él. Así que si después de leer Tras la niebla paseas por Lugo y empiezas a mirar la niebla con cierta desconfianza, no me hago responsable.
2. Entre la lluvia: Lugo y los Ancares bajo una tormenta
Si en Tras la niebla la protagonista tenía que enfrentarse a la niebla, en Entre la lluvia directamente decidí complicarle un poco más las cosas.
La novela continúa la historia de Abril y cierra los cabos que habían quedado abiertos en la primera entrega. Esta vez, la trama comienza con una ventana abierta, una madre desesperada y el secuestro de un niño. A partir de ahí se inicia una búsqueda contrarreloj que llevará a Abril por Lugo y los Ancares.
Y hay un elemento que prácticamente se convierte en un personaje más: la lluvia.
No está ahí por casualidad. En la novela, la lluvia acompaña constantemente a Abril mientras se enfrenta a nuevos desafíos y funciona como reflejo de esa tormenta que los personajes necesitan atravesar antes de que llegue la luz.
Me gusta especialmente la idea de que el clima gallego pueda formar parte de una historia. Porque, seamos sinceros: si vas a escribir novela negra en Lugo, tienes niebla y lluvia prácticamente gratis. ¿Por qué no aprovecharlas?
3. Los oiréis sufrir: la inspectora Sabela Novoa entra en escena
Con Los oiréis sufrir cambié de protagonista y abrí una nueva etapa dentro de mi universo literario. Aquí conocemos a Sabela Novoa, inspectora de la Policía Nacional que se pone al frente de un equipo de delitos violentos. Y su primer caso no es precisamente de esos que te permiten tener un primer día tranquilo en la oficina.
La novela comienza con la aparición de un cadáver brutalmente mutilado bajo una de las puertas de la muralla de Lugo. A partir de ahí, Sabela y su equipo se enfrentan a una carrera contrarreloj para detener a un asesino que está sembrando el caos en la ciudad.
También es una novela más policial que las anteriores. La investigación cobra un protagonismo especial y Lugo vuelve a convertirse en un escenario fundamental.
Lugo funciona extraordinariamente bien para el thriller. Es una ciudad manejable, con un centro histórico que puedes recorrer a pie, una muralla que cambia completamente de aspecto dependiendo de la hora y calles en las que el sonido de unos pasos puede resultar mucho más inquietante de lo que debería.
Y, además, tenía una ventaja narrativa: Sabela podía conectar con personajes y acontecimientos de mis novelas anteriores.
4. Roto desde la cuna: el monstruo no aparece de repente
Y llegamos a mi novela más reciente. Roto desde la cuna recupera a Sabela Novoa, pero esta vez sabemos quién es el asesino.
La novela comienza con una serie de muertes que sacuden a la policía en Galicia. Mientras Sabela y su equipo intentan detener al responsable, la historia viaja también hacia su infancia para reconstruir cómo ese niño terminó convirtiéndose en un adulto capaz de matar sin remordimientos.
Y ahí está la pregunta que atraviesa toda la novela: ¿el monstruo nace o se hace?
Roto desde la cuna combina investigación policial, perfil psicológico y una estructura que alterna pasado y presente. Más que preguntarnos únicamente quién es el asesino, la historia pretende que nos preguntemos qué puede convertir a una persona en un monstruo.
Es, probablemente, la novela más psicológica de las cuatro y también la que más se adentra en la mente del criminal. Y sí, sigue estando Lugo.
A estas alturas ya debería haber quedado claro que tengo un pequeño problema para abandonar esta ciudad.