Mientras la inspectora Sabela Novoa y su equipo avanzan en una investigación contrarreloj, la novela retrocede al origen del horror: un niño que, desde muy pequeño, muestra una inquietante fascinación por la muerte.
La narración alterna la persecución policial con la reconstrucción de una infancia marcada por la violencia y la impunidad, y sigue al asesino desde su primer crimen hasta su posible captura.


